La paradoja empresarial de 2026: beneficios sólidos, pero cada vez menos liquidez

- El aumento de los costes financieros, la volatilidad y la presión sobre la caja hacen que un buen EBITDA ya no sea suficiente para medir la salud financiera de una empresa, según ERA Group.
Madrid, 6 de agosto de 2026 – Presentar un buen EBITDA ya no garantiza que una empresa goce de buena salud financiera. En un contexto marcado por el aumento de los tipos de interés, el encarecimiento de la financiación y la volatilidad de los costes, cada vez más compañías muestran resultados operativos positivos mientras ven cómo su liquidez se reduce y su capacidad para invertir o absorber imprevistos se deteriora.
ERA Group, consultora especializada en optimización de costes y gestión de proveedores, ha analizado cómo ha cambiado el desempeño financiero de las empresas y ha visto cómo hoy, indicadores como el EBITDA siguen siendo relevantes, pero ya no ofrecen una fotografía completa de la situación real de una empresa.
El contexto económico refuerza esta tendencia. El Banco Central Europeo ha vuelto a subir los tipos de interés por primera vez en casi tres años, mientras que los gastos financieros de las empresas españolas crecieron un 6,4%, según datos del Banco de España. Al mismo tiempo, aunque los concursos de acreedores descendieron un 5% durante el último año, las disoluciones empresariales aumentaron un 12%, una evolución que refleja las crecientes dificultades para sostener la actividad en un entorno de mayor presión financiera.
"Durante años bastaba con analizar la evolución del EBITDA para hacerse una idea bastante aproximada de la salud de una empresa. Hoy esa visión resulta insuficiente. Puedes presentar buenos resultados operativos y, al mismo tiempo, tener dificultades para financiar inversiones, asumir incrementos de costes o mantener la competitividad. La liquidez se ha convertido en un activo estratégico", explica Carlos Franco, Senior Partner de ERA Group.
El indicador que no cuenta toda la historia
El EBITDA continúa siendo uno de los indicadores más utilizados para evaluar la rentabilidad operativa de un negocio. Sin embargo, deja fuera aspectos que hoy resultan determinantes para la capacidad de una empresa de crecer y adaptarse a un entorno cambiante.
Entre ellos se encuentran la liquidez disponible, el impacto de la deuda y de los costes financieros, la dependencia de determinados proveedores, las inversiones necesarias para mantener la actividad o la capacidad de responder con rapidez ante cambios en el mercado.
"Las empresas ya no solo compiten por vender más. Compiten por mantener su capacidad de reacción cuando aumentan los costes energéticos, se retrasan los cobros, cambian las condiciones de financiación o se producen tensiones en la cadena de suministro", añade Carlos Franco.
La eficiencia ya no consiste solo en reducir costes
La diferencia entre las empresas que mejor están respondiendo al actual entorno económico no reside únicamente en el volumen de negocio o en el beneficio operativo, sino en el grado de conocimiento que tienen sobre su propia estructura de costes.
Las organizaciones más resilientes son aquellas que revisan de forma continua sus contratos, optimizan sus procesos de compra, identifican ineficiencias antes de que afecten a la cuenta de resultados y protegen su liquidez como parte de su estrategia empresarial.
En este contexto, la optimización deja de ser una actuación puntual para convertirse en un proceso continuo que permite anticiparse a los cambios del mercado y reforzar la capacidad de adaptación del negocio.
La pregunta que hoy deberían hacerse los directivos
Más allá del EBITDA, ¿qué ocurriría si mañana aumentaran un 20% los costes energéticos, se retrasarán los pagos de los clientes o desapareciera uno de los principales proveedores?
La respuesta a ese escenario permite medir hasta qué punto una organización está preparada para afrontar un entorno económico cada vez más incierto.
"Cuando los mercados son estables, muchas empresas parecen eficientes. Es cuando cambian las condiciones cuando se comprueba cuáles han construido una estructura realmente sólida. En 2026, la diferencia entre crecer y sufrir ya no la marca únicamente una cifra contable, sino la capacidad para controlar los costes, proteger la caja y adaptarse antes que la competencia", concluye Carlos Franco.










