Paula Fandiño, la mujer que interpreta el Atlántico en vino

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Mar de Frades pone en valor la trayectoria de su enóloga, una de las voces expertas que han consolidado el carácter atlántico de la bodega durante casi dos décadas.
Liderazgo técnico en un sector históricamente masculinizado, con una filosofía clara: que el trabajo hable por sí mismo, en un territorio tan exigente como Rías Baixas.
Madrid, 02 de marzo de 2026 – El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha que reconoce el esfuerzo, el mérito y el liderazgo femenino en todos los ámbitos de la sociedad. Un día que invita a poner en valor historias como la de Paula Fandiño, enóloga de Mar de Frades y figura clave en la evolución del estilo atlántico que define a sus vinos.
Una vocación que nació en el paisaje
Su relación con el vino comenzó mucho antes de convertirse en profesión. Creció en Pontevedra, rodeada de campo y viñas. La familia de su madre tenía una finca donde pasó parte de su infancia y su bisabuelo fue propietario de una bodega en el Condado. El vino formaba parte de su entorno cotidiano: celebraciones, comidas familiares y un paisaje que terminaría marcando su futuro.
La primera gran decisión fue estudiar Ingeniería Agrónoma. Más tarde completó su formación con un máster en viticultura y enología. Para Paula, la enología fue el punto de unión entre el viñedo y el vino, entre la parte técnica y la interpretación del paisaje. “La enología me permitió unir el viñedo con el vino”. Elaborar vino es, para ella, capturar un lugar, una variedad y un clima; es traducir territorio en una experiencia sensorial.
Dos décadas consolidando un estilo
Desde hace casi veinte años forma parte de Mar de Frades. Ha crecido junto a la bodega consolidando el estilo clásico e innovador que caracteriza a sus vinos y explorando nuevas expresiones dentro de su universo atlántico, con una visión sofisticada y respetuosa con el origen. “Hemos ido rompiendo moldes sin dejar de respetar el origen”. Su trayectoria ha sido un ejercicio continuo de aprendizaje sobre el terreno, donde cada vendimia supone una nueva interpretación. Porque en Rías Baixas no hay certezas permanentes.
La exigencia del territorio
El clima es cambiante, la humedad obliga a una presencia constante en el viñedo y cada campaña exige precisión. “La presión es alta”, reconoce. Gestionar una marca con un estilo tan definido: frescura, salinidad y elegancia atlántica implica garantizar que el consumidor encuentre siempre en su copa la esencia del territorio. Si hay un momento que define su oficio es el paseo previo a la vendimia. Probar la uva a pie de cepa y decidir que “es el momento” exacto para cortar. Ese instante marca el verdadero nacimiento del vino. Después llegará la fermentación, la elaboración y la cata final: el momento en el que comprueba si ha logrado capturar la esencia de la añada.

Liderar en un sector en transformación
Históricamente, el sector vinícola ha sido masculino, aunque hoy vive una transformación evidente. En Galicia, la mujer siempre ha tenido un papel esencial en el viñedo y ahora también lidera en la bodega y en la gestión, aportando una visión analítica y detallista. Paula lo resume con claridad: prefiere que su trabajo hable por ella.
Entre sus referentes menciona a Anne-Claude Leflaive, por su visión del viñedo y su capacidad de imprimir elegancia y longevidad a los vinos blancos. Y mira al futuro con un reto personal claro: elaborar en Rías Baixas un vino de Albariño con la única intervención de las manos del hombre, desde la poda hasta la vinificación, reivindicando la pureza del proceso.
Este 8 de marzo brindaría con Carol Blázquez, directora de Innovación y Sostenibilidad en EcoAlf, por su compromiso con modelos más sostenibles donde las personas son generadoras del cambio.










