CEOE y CCS sitúan la colaboración universidad-empresa como palanca de desarrollo económico y social de las universidades

Ambas instituciones coinciden en la necesidad de avanzar hacia una relación universidad-empresa más estable, estructurada y orientada a resultados, capaz de responder a los retos de competitividad, innovación y empleo cualificado.
La transferencia de conocimiento es destacada como una prioridad estratégica: no basta con generar investigación, sino que es necesario convertirla en innovación empresarial, productividad, empleo cualificado y valor añadido.
Los Consejos Sociales reivindican su papel como órganos clave para reforzar la conexión entre universidad, sociedad y empresa, impulsando una universidad más abierta, competitiva y comprometida con su entorno.
Madrid, 2 de julio de 2026.- CEOE y la Conferencia de Consejos Sociales y Presidencias de las Universidades Españolas (CCS) celebraron ayer la jornada “Propuestas empresariales en la negociación del sistema universitario. Gobernanza colaborativa Universidad-Empresa para el desarrollo económico y social”, un encuentro orientado a reforzar la relación entre universidad y empresa y a avanzar hacia un modelo universitario más conectado con las necesidades sociales y productivas del país.
La apertura institucional corrió a cargo de José Alberto González-Ruiz, secretario general de CEOE, y de Ángela Santianes, presidenta de la CCS. González-Ruiz destacó la importancia de seguir avanzando en una agenda común entre universidad y empresa, porque “el conocimiento por sí solo no es suficiente, tiene más valor cuando se conecta con el empleo y el progreso”, por lo que consideró necesario reforzar el puente universidad-empresa.
En esta misma línea, Santianes subrayó que el futuro del país depende en buena medida de la fortaleza de su tejido productivo y de la capacidad de la universidad para alimentar ese tejido con talento cualificado. “Tiene que haber una simbiosis total” entre universidad y empresa, afirmó, tras reivindicar el papel de la universidad española como “ascensor social” y como pieza clave para el progreso económico y social. No obstante, advirtió de la necesidad de mejorar la agilidad y la capacidad de adaptación del sistema universitario para actualizar titulaciones, incorporar competencias transversales y responder con mayor rapidez a los cambios tecnológicos, productivos y sociales. “Tenemos que revisar el modelo para mejorar la capacidad de adaptación de la universidad a un mundo cambiante y en este sentido, los consejos sociales podemos ser un gran apoyo”, señaló.
En la bienvenida por parte del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades intervino Francisco García Pascual, secretario general de Universidades, quien defendió el papel de la universidad y su autonomía en un contexto de profunda transformación tecnológica, económica y social. García Pascual reivindicó la contribución histórica de la universidad española, que este curso ha alcanzado el máximo de estudiantes de su historia, y puso en valor sus buenos datos de empleabilidad, incluso por encima de los ciclos formativos de grado superior en algunos indicadores. Asimismo, destacó el papel de los Consejos Sociales en la conexión entre universidad, empresa y sociedad, y apeló a avanzar hacia relaciones más ágiles y eficaces: “necesitamos desburocratizar nuestras relaciones con las universidades y las empresas”, desde la confianza, la autonomía y la corresponsabilidad.
A lo largo de la mañana, el programa abordó algunos de los principales retos y oportunidades de la colaboración universidad-empresa, con especial atención a la gobernanza colaborativa, la formación y la empleabilidad, el desarrollo del talento, la innovación, la transferencia de conocimiento y la sostenibilidad.
Gobernanza colaborativa y buen gobierno
El primer bloque, centrado en la gobernanza colaborativa y el buen gobierno en la relación universidad-empresa, estuvo moderado por Iván Pestaña Ruiz, presidente del Consejo Social de la Universidad Pablo de Olavide. En él participaron Juan Carlos Tejeda, director del Departamento de Educación y Formación de CEOE; Mercedes León Lozano, presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, y José Julián Garde López-Brea, presidente de CRUE Universidades Españolas.
Durante su intervención, Juan Carlos Tejeda defendió la necesidad de pasar de una colaboración formal entre universidad y empresa a una gobernanza real, estable y sistémica. En su opinión, el desajuste entre la formación y las necesidades del tejido productivo tiene carácter estructural y exige que las empresas participen de forma ordenada en la definición de competencias, titulaciones, microcredenciales y procesos formativos, siempre desde el respeto a la autonomía universitaria. “El verdadero desafío ya no es diagnosticar la distancia entre universidad y empresa, sino adoptar decisiones efectivas que permitan gobernar juntos el talento”, señaló.
También en esta primera mesa, Mercedes León Lozano, presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, intervino de forma online para defender la importancia de avanzar hacia una gobernanza compartida con la sociedad. En su intervención, señaló cuatro pilares fundamentales para reforzar esa colaboración: la estrategia de calidad, la política de transferencia e innovación, la identificación de nuevas necesidades formativas y la relación con el tejido productivo y social. León subrayó que las empresas deben tener una presencia activa en los Consejos Sociales para trasladar mejor sus necesidades al sistema universitario ya que “estamos en todos los ámbitos de la universidad”, al tiempo que defendió que las universidades deben abrirse más al exterior, “derribar muros” y conocer experiencias que están funcionando en otros territorios y reforzar su conexión con el entorno.
Formación, empleabilidad y talento
La segunda mesa abordó las respuestas conjuntas de universidad y empresa en materia de formación, empleabilidad y talento. Estuvo moderada por Carmen Sebrango Sadia, directora de la Fundación Bertelsmann, y contó con la participación de Beatriz García-Quismondo, directora de Políticas Digitales, Sostenibilidad y Talento Digital de AMETIC; Agustín Carlos Caminero Herráez, vicerrector adjunto de Formación Permanente para la Digitalización y las Relaciones Institucionales de la UNED; y Carmen Palomino Pérez, directora general de la Fundación Universidad-Empresa.
Palomino puso el acento en la urgencia de conectar mejor la formación universitaria con su aplicación real en el mercado laboral. “El gap entre universidad y empresa no es de conocimiento: es de aplicación. Y la inteligencia artificial lo está haciendo más urgente”, afirmó. En este sentido, defendió que existen modelos que ya funcionan, pero que deben convertirse en estructurales mediante proyectos formativos reales, tutores de empresa formados y una arquitectura estable que sostenga la relación universidad-empresa más allá de la voluntad individual de cada organización.
Innovación, transferencia y sostenibilidad
El tercer bloque, dedicado a innovación, transferencia y sostenibilidad, estuvo moderado por Josep Aracil Gallardo, presidente de la Comisión de I+D+i de CEOE. En esta mesa intervinieron Raúl Natividad Mas, presidente de la Comisión de Innovación de CEIM; Sebastián López Suárez, vicerrector de Coordinación Institucional, Transferencia y Emprendimiento de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; y Teresa Riesgo Alcaide, secretaria general de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Raúl Natividad subrayó que España no tiene únicamente un reto de generación de conocimiento, sino de conversión de ese conocimiento en innovación empresarial, productividad, empleo cualificado y competitividad. Desde la perspectiva empresarial, defendió que la transferencia debe medirse menos por el número de convenios y más por su impacto real en las empresas: mejora de procesos, desarrollo de productos, incorporación de tecnología, integración de talento y creación de valor añadido.
Asimismo, señaló que una de las principales vías de transferencia es el talento, por lo que consideró necesario reforzar la conexión entre formación universitaria, prácticas, doctorados industriales, investigación aplicada y necesidades reales de las empresas. “La transferencia no consiste en multiplicar convenios, sino en construir estructuras estables capaces de convertir conocimiento y talento universitario en innovación real para la empresa”, destacó.
La jornada concluyó con la intervención de José Miguel Guerrero Sedano, presidente de la Comisión de Educación y Formación de CEOE, y de Miguel Ángel Acosta Rodríguez, secretario general de la CCS. Acosta agradeció a la Confederación y a todos los participantes su implicación en una jornada que, según destacó, supone el primer acto desarrollado conjuntamente tras la firma del convenio entre ambas instituciones y que debe ser “la primera de muchas iniciativas” compartidas. Acosta subrayó que los debates sobre gobernanza, empleabilidad, innovación, transferencia y sostenibilidad responden a una misma preocupación: fortalecer la contribución de las universidades al desarrollo económico y social del país.
En este sentido, señaló que, en un contexto en el que “el cambio se ha convertido en el estado natural de las cosas”, la capacidad de adaptación ya no es una ventaja, sino una condición necesaria también para las universidades. “El verdadero reto ya no consiste únicamente en generar conocimiento. Consiste en conseguir que ese conocimiento llegue antes, llegue mejor y genere un mayor impacto económico y social”, afirmó. Asimismo, reivindicó la responsabilidad de los Consejos Sociales en este proceso y concluyó que “las universidades no pueden predecir su futuro, pero sí tienen la obligación de prepararlo”, y para ello deben hacerlo junto a quienes crean empleo, innovan y transforman la economía.









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