El nuevo orden financiero: Por qué el oro vuelve a mandar en la economía global

Hablamos con Daniel Marburger, CEO de StoneX Bullion, sobre el rumbo del sistema monetario internacional, el comportamiento del metal precioso frente a los tipos de interés y por qué los grandes inversores institucionales están cambiando de estrategia.
En un escenario macroeconómico marcado por la volatilidad geopolítica y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal de las grandes potencias, el oro ha vuelto a posicionarse en el centro del tablero financiero global. Para entender qué está ocurriendo detrás de las gráficas de precios y qué fuerzas mueven realmente el mercado de los metales preciosos, entrevistamos a Daniel Marburger, CEO de StoneX Bullion, una de las firmas de referencia internacional en el sector. Con él analizamos el comportamiento de los bancos centrales, la pérdida de confianza en los activos tradicionales y el papel del oro como el refugio definitivo.
En el entorno macroeconómico actual, se debate intensamente sobre el rumbo del dinero global. ¿Estamos asistiendo realmente al mayor cambio monetario desde los acuerdos de Bretton Woods?
No lo describiría como un acontecimiento único comparable a Bretton Woods. No se trata de un reinicio formal del sistema. Sin embargo, sí estamos observando claramente una diversificación gradual del sistema internacional de reservas.
Los bancos centrales, especialmente en los mercados emergentes, continúan incrementando sus reservas de oro debido a que es un activo líquido, universalmente aceptado y sin riesgo de contraparte. En ese sentido, el oro vuelve a ser tratado más como un activo de reserva estratégico que simplemente como una materia prima.
Rompiendo con los manuales tradicionales de economía, el metal precioso desafía la lógica financiera reciente. ¿Por qué el oro continúa marcando máximos históricos pese a un escenario de tipos de interés elevados?
El modelo tradicional sigue siendo válido: unos rendimientos reales más altos y un dólar estadounidense fuerte suelen actuar como factores adversos para el oro, y actualmente seguimos observando esa presión táctica.
No obstante, este ciclo no está impulsado únicamente por los tipos reales. El riesgo geopolítico, las preocupaciones fiscales, las compras de bancos centrales, los flujos hacia ETFs, la demanda física de lingotes y monedas, así como la diversificación de reservas, han sido suficientemente sólidos como para compensar parcialmente el impacto negativo de los tipos de interés.
El comportamiento del mercado suele dejar pistas que no todos ven al mismo tiempo. Desde su perspectiva, ¿Qué están viendo los grandes inversores institucionales que el ahorrador minorista todavía no percibe plenamente?
Los inversores institucionales comprenden cada vez más que la diversificación ya no consiste únicamente en equilibrar renta variable con deuda soberana. Cuando el problema es la inflación, la sostenibilidad fiscal o la credibilidad monetaria, los bonos gubernamentales no siempre ofrecen la cobertura defensiva que proporcionaban en ciclos anteriores.
El oro aporta una diversificación de naturaleza distinta: no representa el pasivo de ningún tercero. Los inversores minoristas están empezando a interiorizar esta idea, especialmente a través de productos de oro físico reconocidos y regulados. Seguimos observando un fuerte interés por los lingotes clásicos, ya que el inversor privado valora especialmente la transparencia, la liquidez y la propiedad directa del activo.
Detrás de las gráficas de precios siempre hay un factor psicológico y social. ¿El comportamiento actual del oro refleja un miedo económico pasajero o una pérdida más amplia de confianza en las instituciones?
Ambas cosas. A corto plazo, el oro suele reaccionar ante episodios de incertidumbre: escaladas geopolíticas, tensiones bancarias, sorpresas inflacionarias o volatilidad en los mercados bursátiles.
Sin embargo, desde una perspectiva estructural, el oro refleja una preocupación más profunda relacionada con el poder adquisitivo, la disciplina fiscal y la confianza en los activos refugio tradicionales. El hecho de que los bancos centrales continúen comprando oro incluso en niveles de precios elevados demuestra que no se trata únicamente de una operación defensiva impulsada por el inversor minorista.
Algunos sostienen que el oro ha adquirido cada vez más características de cobertura frente a la inflación. ¿Es un cambio reciente o considera que siempre ha sido así?
El oro siempre ha mostrado propiedades de cobertura frente a la inflación en horizontes de largo plazo, aunque no debe interpretarse como una protección mecánica frente a las variaciones mensuales de los índices de precios al consumo.
Lo que sí ha cambiado es la percepción de los inversores. La inflación ya no se percibe como un fenómeno transitorio, sino como un riesgo recurrente vinculado a políticas monetarias, desequilibrios fiscales y tensiones geopolíticas. Eso hace que el oro gane relevancia como herramienta de preservación del poder adquisitivo a largo plazo.










